Me invade el deseo de la entrega absoluta, de la ofrenda y la sumisión, sin impedimento ni pasado, deseo sentir lo que es abandonarme totalmente a alguien.
Quiero entregarme a usted, que más que hombre, es idea. Deseo ser suya de forma absoluta, pertenecerle y obedecerlo.
Tómeme.
Quiero acercarme al Thanos y al Eros al mismo tiempo, tomada de su mano. Quiero disfrutar del abandono que solo se consigue a través de la fragilidad, de la fugacidad, sin promesas, mi aquellas mentiras de permanencia.
Quiero pertenecer, sin siempres, entregarme, sin condición, embriagarme de instantes, poseida, extasiada y estremecida... Servir y obedecer, siempre antes del amanecer.
Pavimento mi camino al infierno, sin dudar, sin temblar, sin mirar atrás.
Porque siempre he sido más suya que de otro, porque siempre Lucifer ha visto a través de todas las máscaras y las fachadas construidas arduamente.
Porque el demonio sabe nadar, y por eso entiende mi deseo de ahogarme, el conoce de deseo y de naturaleza, por eso no se asusta con la sordidez que llevo dentro.
Dios nunca aprendió a nadar, ni a comer, ni a beber, el no sabe de lujuria ni de pecado, no sabe de vorágines ni decadencia... Diablo, en cambio, es nuestro maestro, y el camino hacia él, el camino que recorro, está franqueado por maravillas y tentaciones.
Tómeme, Lucifer, me ofrezco humildemente, totalmente, con nada más que mi propia entrega.
lunes, 11 de junio de 2018
miércoles, 6 de junio de 2018
Convencimiento
Si reprimes los gritos de tu naturaleza podrás seguir,
repite los mantras “Soy una mujer buena”, “Soy una mujer fiel”, “Soy una mujer
leal”, “Soy pacífica”, “Soy creyente”, “Soy feliz”.
Repite las mentiras hasta creértelas, repite los mantras,
tantas veces como sea necesario, para hacerlo realidad, para cubrir la verdad y
ocultarla de todos, incluso de ti.
Repite los mantras, corre y huye, ve a un puerto seguro que
realmente no deseas, aléjate del caos y la vorágine, ignora tu instinto y tu
sexualidad que te llevan a la satisfacción profunda, animal y violenta.
Conténtate con tus mantras, conténtate con la vida tranquila
y estable, con el futuro fácil de proyectar. No desees nada más, porque
cualquier deseo diferente a esos te conducirán a la perdición y dañarán a aquel
al que amas.
(Escrito el 9 de mayo de 2018)
De la insatisfacción
Lo
que realmente me asusta de la claridad es la ausencia de incertidumbre, todo se
ve tan bien que no existen espacios oscuros en los cuales perderse, el futuro
se ve a lo lejos claramente formado y no se ven bifurcaciones, no se ven
trampas ni obstáculos.
No digo que la tranquilidad y la estabilidad sean
malas, no creo que sea así, pues he pasado toda mi vida anhelándolas
continuamente, sin embargo, al alcanzarlas su presencia parece insulsa, toda su
profundidad desaparece con tanta luz y al final, he terminado teniendo
aspiraciones de bucear en un charco.
Ahora me asusta no estar perdida y cuando soy fugitiva
me asusta no encontrar la seguridad, nunca dije que nada en mi forma de
existencia tuviera lógica, lo que tiene es insatisfacción compulsiva y
profundos deseos fugaces, con quereres confusos… Es cierto lo que dicen, las
mujeres peces somos un caos.
(Escrito el 6 de abril de 2018)
Tal vez siempre seré el monstruo que vive en la oscuridad
Lluvia
Hoy estaba lloviendo, lo más esperado, teniendo en cuenta
que en la proyección del clima para abril no hay un día sin agua cayendo del
cielo, pero como no creo en las proyecciones ni en la adivinación, resulte sin
sombrilla, evitando la lluvia debajo del zócalo de una de esas casas tan
usuales cerca al centro.
Allí vi a un hombre llorando, con una mujer al lado
gritándole que la entendiera, que ella no quería estar con nadie.
No pude evitar preguntarme qué tan follada estará por ese
tal nadie en algunos días, me pregunté por qué su verga resultará mejor que la que
el hombre que lloraba desconsoladamente a su lado.
Me vi reflejada, en esa chica que hablaba tan segura con
mentira en sus ojos, muchas veces fui ella, muchas veces dejé la desolación
detrás de mí para meterme en la cama de nadie.
Tal vez la mujer realmente necesita estar sola, tal vez no
mentía, pero mis sospechas son un reflejo de mi propia decrepitud moral.
(Escrito el 5 de abril de 2018)
martes, 24 de abril de 2018
Funeral
La súcubo Alouqua ha muerto, ya no existe la
personalidad errática, ninfomaníaca, perdida, ya no existe el ser destructivo,
sadomasoquista y objetivizador.
Alouqua succube está muerta, y no implica ello que todos los defectos de esta persona que escribe han desaparecido, pues aún le sobran, pero simbolizaba todo el amor caótico, la sexualidad inconforme y siempre sedienta, la cobardía de los siempre, la fugacidad de las promesas, la huida, el odio a la confrontación y a la verdad.
Por fin, después de tanto, esta dama del lago no es esclava del amor egoísta, no es esclava de los celos, de la pérdida, ni del pasado. Aún quiero amor, aún lo deseo, aun pretendo no necesitarlo, pero ahora soy capaz de superar, de perdonar, de ver el olvido de mis amantes y no sentir más que alivio.
He pedido perdón tantas veces, he recaído muchas más y ahora, mirando hacia atrás y recordando los pasos de esa súcubo puedo sonreír, pues ya no soy ella, y me encuentro en el camino para no retornar a la comodidad y el desastre de su presencia. Ella amó, por supuesto, ella llegó a desear el hogar tranquilo, los hijos, Victoria, sin embargo, su naturaleza es traicionera, indecisa, y en ocasiones, los fines le generaban un placer indecible, con la sensación de la pérdida, de la humillación, de la crueldad, de un dolor tan profundo que la hacía estremecer de excitación.
Ahora soy yo, y ella, la parte de mí que escribió en
este espacio durante años, está muerta, la lloro, la extraño y en las noches de
tranquilidad excesiva ruego por su regreso, tal vez un día quiera volver a
lanzarme al abismo y ella me reciba en el fondo, como mi querida y vieja amiga.
Pero hoy no es el día, hoy escribo el epitafio de mi alter ego, no solo
llorando su muerte, sino también celebrando las lecciones, las cicatrices y los
beneficios de su ausencia.
Por último, he de decir que al Hombre Brujo le deseo
toda la felicidad y toda la satisfacción, para el Hombre Dragón quiero toda la
tranquilidad y todo el amor, y para el Hombre Tierra deseo toda la estabilidad
y los logros, fueron amados, de diferentes formas y hasta la locura, nada puede
hacerme más feliz que convertirme en un tenue fantasma de sus recuerdos, al
final fuimos fugaces unos para otros y ahora, es momento de buscar la
permanencia.
Y a mi Hombre, me doy entera, sin mi súcubo, sin
caos, sin destrucción, sin huidas…
Espérenme de regreso, pues ninguna felicidad es eterna y siempre, en mí y en todos, existe la sed del caos.
sábado, 20 de febrero de 2016
Confesión

Al fin me enfrento a mis demonios, el mayor de ellos llamado amor.
La realidad es que no lo he superado, y llevo años engañándome
y engañando a otros al respecto.
El amor sigue intacto, y yo estoy tan rota que no me
reconozco.
La serie de decisiones que he tomado tal vez sean
equivocadas, pero estoy consciente de que no puedo arrepentirme de ellas.
Sin embargo… Tal vez la única decisión que he tomado ha sido
dejarme llevar por la vida y sus circunstancias.
También estoy muy triste, amor mío, muy triste, y a nadie
puedo responsabilizar aparte de mi.
Yo he cavado mi tumba, y he enlazado la cuerda a mi cuello.
Yo sola me he condenado a esta vida sin tiempo, para no pensar, para no sentir,
para no ver en lo que me convierto.
Me convierto en la persona con la que jamás estarías, y en
la que jamás estaría con alguien.
Cuando no pienso en ti, encuentro tranquilidad, encuentro satisfacción
con lo que soy, y de repente, cuando tu llegas a mi mente, todos los velos
caen, y quedo aquí, desnuda, sin mascaras, extrañándote, caminando en la
autodestrucción para no sentirme débil y huir hacia ti.
Nada me asusta más que hacerte daño, ni siquiera hacerme
daño a mí misma.
Pero soy egoísta, y a veces mis pasos los dicta la soberbia
y no el miedo, ni el amor.
¿Lo que construimos se esfumó?
He sido tan despreciable ante mis propios ojos, que ya no
soy capaz de examinarme con honestidad, no se cual es el paso ahora.
Me siento satisfecha con mi soledad, pero no me siento
satisfecha conmigo.
No quiero profundizar en las cosas que hice, no quiero tener
que enfrentarme a la persona despreciable y miserable que era capaz de causar
tal sufrimiento. No quiero toparme de nuevo con la villana de mi historia.
Pero, no sé si prefiero esto, la participación al margen, el
dejar que el tiempo pase, que el tapiz se teja, metiendo eventualmente mi mano
para robar un instante de dicha y de placer.
¿Necesito el amor, o simplemente necesito métodos para
alejar tu imagen de mi mente?
Me alivia saber que mañana estaré de nuevo ocupada,
estresada, deseosa, y no pensaré en ti, alejaré al máximo a esa gran parte que
quiere hablarte, porque ya no puedo confiar en ella.
Pero hoy, que estás tan presente, quiero decirte que temo,
que entristezco, que anhelo, que me siento vacía, y que nada ha logrado
alcanzarte, ni hacerme olvidarte.
Sin embargo, ya no soy un mar, soy una tormenta traicionera,
inmanejable, que espera ser lo suficientemente fuerte para no volver a llevar
su destrucción hacia ti.
lunes, 11 de enero de 2016
...
Debo demasiado, pues he salido indemne de jaulas que he construido y de situaciones desastrosas que yo misma he orquestrado.
La pregunta no es acerca de qué es lo que quiero, sino de si quiero algo realmente.
Yo puedo desear todo, pero puedo vivir sin nada, puedo no querer nada, y aspirar a ganar medallas de oro.
La vida ha comenzado a pasar, a pasar, frente a mi, y en ocasiones, subo con ella a su aterrador carrusel, ambas gozando con la imagen de nuestras huellas sobre la superficie blanda de las pasiones.
Y en tanto la vida pasa, el mundo empieza a convulsionarse, haciendo temblar la tierra bajo mis pies, y yo tengo que mantenerme. Sin importar que se lleven los terremotos, yo me convulsiono con el universo también, en ocasiones.
Tantas vidas se viven, tantos individuos en la atestada tierra, y nos preocupamos por aquellos problemas triviales que nuestro cerebro elige.
El amor, ese sentimiento al que he consagrado tanto de mi tiempo, sintiéndolo, y más que nada, buscándolo, necesitándolo, anhelándolo, y ahora, dudo de su mera existencia. Tal vez el amor se marcho con esas novelas románticas, con esas heroínas míticas que yo jamás pude ser.
Quizás soy una impostora, tal vez soy la que goza del amor, pero a pesar de sentirlo, jamás deja que la toque, jamás deja que cambie su determinación.
¿El amor ha servido de algo? Solo ha sido mi compañero itinerante de viaje y en esos momentos junto a él mi rumbo no ha cambiado, ni mi velocidad, ni mi voluntad. Veo tantas personas a la vera del camino, las que construyen hogares con el amor eterno, veo otros que cambian sus caminos, con la mirada alegre y emocionada, tomado de la mano con su amor, ambos observando un destino común.
Y yo, yo a veces simplemente converso con él, bailamos un poco, y, lo dejo ir, mientras que veo como sus ojos brillan de codicia al observar el destino que no compartimos.
Tal vez mi amor está destinado a ser así, fuerte y emocionante, pero itinerante y pasajero. Y no lo refuto, no lo lamento, solo lo contemplo, y en mi más secreto interior, me regocijo con ello, el amor no me amarra, no me domina, no comparte mi destino, y entonces, podré ser siempre yo, sin renunciar al camino jamás hasta llegar hasta donde sea que quiera llegar.
Y este texto, tiene como titulo puntos suspensivos, porque no se merece un nombre, ya que no tengo ninguna idea, en absoluto de lo que vendrá ahora, pero no es una continuación, no es un nuevo comienzo, simplemente, es un Veremos…
domingo, 10 de enero de 2016
Ahógame
Ahógame, que no quiero respirar bajo tu piel, ahógame, que quiero hundirme en tus deseos y tus ansias.
Ahógate en mis profundidades, en mis gemidos, nada en mis fluidos... Quédate en la inmanencia de mis orgasmos.
- 08/04/2015
Ahógate en mis profundidades, en mis gemidos, nada en mis fluidos... Quédate en la inmanencia de mis orgasmos.
- 08/04/2015
jueves, 25 de junio de 2015
El hombre que amé. (Fantasma)
Recuerdo al hombre que tanto amé, lo recuerdo tan guapo y tan generoso... Tan enamorado.
Ahora este hombre ya no existe, ha sido reemplazado por ojos menos brillantes, por pensamientos menos arriesgados, por pasiones mucho mas frías.
Algo ha quebrado al hombre que ame, algo ha roto su espíritu y su ambición, algo ha minado su amor.
Aun veo el rostro de mi hombre en el presente, aun veo sus sensuales labios pronunciando los te amo.
Pero ya no lo veo a él, sus brazos son los mismos pero su calor se siente diferente.
El hombre que amé ha sido reemplazado, y yo aun así amo a quien esta frente a mi, hecho pedazos y confundido, igual le quiero, pues mi gran amor aun habita en su interior, y, aunque menguado, su fuego todavía alcanza mi alma.
Quiero reparar a mi hombre roto, para que sea de nuevo el pájaro incontrolable, quiero pegarlo beso a beso, poder recoger sus pedazos sin ningún afán.
Pero temo, mas que nada, que realmente no este roto, que mi imaginación se niegue a creer en el cambio y en la aparente madurez, temo que mi hombre amado se convierta en un mero espejismo, que solo quiera tomar mi mano y no mi corazón.
Deseo que se vea un día como lo veo yo, tan glorioso, tan fuerte y tan confiable, tal vez así, el tenga por fin al hombre que quiere de vuelta.
martes, 23 de junio de 2015
Soledad (Cautiverio)
La tierra tembló, su corazón se encogió y ella camino lentamente hacia el camino que no quería transitar.Pensaba en su camino solitario, en la tierra árida y en el calor asfixiante.
Pensaba en si misma, en el hombre que amaba, el que había quedado encerrado en la torre de la cual se alejaba.
Podía escuchar su voz en el viento, podía sentir sus caricias en el roce de su vestido y podía sentir su súplica en lo hondo de la conciencia.
Dejarlo ahí significaba la muerte, y retornar significaba el fracaso. Era fuerte y dura, pero no había nadie alrededor y se permitió llorar.
Lloraba por su amado, por el cautiverio y por la traición. Lloraba por tener que romper su propio corazón al marcharse del lugar que amaba.
El nuevo camino traería cosas diferentes, y poco a poco, su naturaleza fugaz e inestable haría que se olvidara de ese hombre encadenado, y del amor que ya estaba comenzando a dudar haber sentido alguna vez.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


