miércoles, 25 de marzo de 2020

Insomnio

Mis problemas para dormir iniciaron con él, yo sabía que él era de la noche, así que me obstine en ser lo que él era, lo que el necesitaba… Si él sólo vivía en la noche, entonces yo viviría por él, en la noche.


El horario normal desapareció, el bostezo a la media noche, desapareció… Renuncié al día y solo esperaba en la oscuridad de la noche, a que él decidiera en algún momento invocarme, y cuando no me llamaba y el sol despuntaba, me daba cuenta del desperdicio de mi noche, de mi día siguiente, de mi vida.


Pero sabía que lo iba a hacer a la noche siguiente, y a la siguiente, y a la siguiente.

El ha abandonado la noche ya, ya nadie más existe en este tiempo, que durante mi obsesión creí que compartimos, ya no espero a nadie, ya no miro ansiosamente un solo panorama, porque ya no está.


Ahora estoy sola, en la noche, un alma en pena esperando el llamado de un fantasma.

sábado, 1 de junio de 2019

No te odio III

No importas.
No deberías importar,
me atormenta tu existencia.

Me atormenta tu mención, tu recuerdo.
Y sin embargo,
me calma tu presencia,
me hace feliz sentirnos juntos..

No quiero estar contigo,
pero te quiero mío, cerca.
Siempre.

sábado, 18 de mayo de 2019

Certeza

No tienes derecho a sorprenderte cuando un monstruo te arranque la piel con sus dientes, no tienes derecho a esperar que te acaricie, pues aunque sus manos son suaves, es claro que son solo las mascaras de las garras afiladas.

No puedes juzgar a la monstruosidad cuando se relame ante la carne tierna que le es ofrecida, cuando actúa como su naturaleza así lo dicta.

Júzgate a ti, juzga tu debilidad, tus malas decisiones, tu deseo de entregarte a aquello que te causará sufrimiento, tus quereres supuestamente desinteresados que siempre esperan una retribución.



No existirá retribución, el monstruo no tiene nada que dar... Pero su hambre es eterna y está sediento de la suavidad que ocultas.

sábado, 9 de marzo de 2019

Libertad

Solía pensar que la libertad era la ausencia de apegos. Ahora sé que obligarse a vivir sin ellos es otra forma de esclavitud, es existir bajo el yugo de la voluntad férrea que esconde su corazón, asustada del miedo mismo al apego.

La libertad está en la ausencia del miedo, está en la aceptación de la vida y sus consecuencias, en el deseo de vivirla aún experimentando su crueldad.

La verdadera libertad está en la más simple y absoluta admisión de nuestros propios destinitos fatales.

viernes, 8 de marzo de 2019

Así se debe sentir estar muerto

La muerte es una fiesta llena de desconocidos que parecen familiares, en un lugar amado que se ha tornado distante.

domingo, 3 de marzo de 2019

sábado, 2 de marzo de 2019

De la lluvia, los gusanos

Hoy vi los delgados gusanos
saliendo de la tierra después de la lluvia,
atrapados en los charcos
sobre el pavimento, en agonía.

Esperando el aplastamiento, 
la muerte producida por zapatos sucios,
por sandalias finas.
Por los ignorantes transeúntes.

Nadie los ve,
nadie contempla sus pequeños cuerpos,
sus ojos ciegos,
sus movimientos desesperados.

Los pisotones terminan siendo inocentes,
la mera consecuencia de vivir en tierra de gigantes.

Captaron mi atención porque somos iguales,
porque soy ellos,
retorciéndome en los charcos equivocados,
esperando la muerte sin intención.

Arrastrándome fuera de las zonas que me son naturales,
sintiéndome atrapada en entornos que no son para mi.
Cercana a los territorios ideales,
sin la suficiente fuerza para llegar a ellos.

He de dejar de ser gusano en pavimento,
he de horadar la tierra fértil y no el suelo frío.
He de acudir a lo natural en mi,
sin convertirme en la víctima del progreso.


miércoles, 20 de febrero de 2019

A la ciudad



Veo como la ciudad va encendiéndose,
como las teas de la modernidad arden
en el aire viciado,
en el ambiente contaminado y hostil.

Verla  a lo lejos, tan gigantesca,
tan mortalmente atrayente,
con un atractivo tan efimero y engañoso.

La ciudad me oprime,
me llama y me seduce
para introducirme en su viente.

El vientre árido y estéril de Bogotá,
el útero que nos ha parido a todos,
la madre que nos ha negado,
que nos ha permitido jugar en charcos de sangre.

La ciudad que a veces me permite saltar a su regazo,
que con sus caricias me enamora,
que con palabras tiernas me obliga a habitarla.

Bogotá es un monstruo voraz,
de maravillosa belleza y carácter irascible.
Es la madre de demasiados hijos,
todos ávidos de devorar su seno.

La ciudad ha dejado de proveer leche,
ahora provee gasolina y alcohol adulterado.
Ha dejado de oler como un hogar cálido
y ha empezado a expedir el hedor de la desesperación.

Me ha hecho su hija perfecta,
desagradecida y desleal,
me ha alimentado para después ser repudiada.
Y yo he convertido todo mi amor
en deseo de huir.

14/02/2019

martes, 19 de febrero de 2019

Enfermedad y cura



Estoy enferma de tantas formas diferentes.

Estoy enferma de ego herido, de orgullo machacado, estoy herida no por ser incapaz, sino por la cruel aceptación de mis propios errores.

Estoy enferma de ilusión, de delirios de unicidad, de frustración por ver mi propia irrelevancia.

Mi cuerpo está enfermo de artificialidad, mi naturaleza casi totalmente reprimida intenta volver a existir, volver a ser, volver a convertirme en lo que siempre he debido ser.

Mi alma está enferma de confusión, está enferma de terror por decidir y ha optado por dejarse llevar por la corriente, a la deriva.

Mi espíritu está enfermo de agotamiento, está cansado de debatirse entre dos naturalezas contrarias y ha decidido permitirles hacerse pedazos en el fragor de su lucha.

La vida dentro de mi está enferma, pues ni siquiera entiende la razón de su existencia ni de su continuidad.

Cada una de mis partes está enferma, perdida, cargando la enfermedad dentro del mundo.

Yo estoy enferma de prejuicio, de las huellas de los dedos largos y maliciosos de la sociedad.

Estoy enferma de los deseos corruptos que desconozco, de la ausencia de quereres reales, totalmente autónomos.

Mi cuerpo está enfermo de tantos amantes, está sucio con las caricias de todos aquellos a los que use o por los que fui usada.

He convertido mi cuerpo en una enfermedad ambulante, en una fabrica inagotable de ponzoña.

Mi cuerpo soy yo, y yo soy mi cuerpo, no más separaciones.

16/02/2019