martes, 24 de abril de 2018

Funeral


La súcubo Alouqua ha muerto, ya no existe la personalidad errática, ninfomaníaca, perdida, ya no existe el ser destructivo, sadomasoquista y objetivizador.

Alouqua succube está muerta, y no implica ello que todos los defectos de esta persona que escribe han desaparecido, pues aún le sobran, pero simbolizaba todo el amor caótico, la sexualidad inconforme y siempre sedienta, la cobardía de los siempre, la fugacidad de las promesas, la huida, el odio a la confrontación y a la verdad.

Por fin, después de tanto, esta dama del lago no es esclava del amor egoísta, no es esclava de los celos, de la pérdida, ni del pasado. Aún quiero amor, aún lo deseo, aun pretendo no necesitarlo, pero ahora soy capaz de superar, de perdonar, de ver el olvido de mis amantes y no sentir más que alivio.

He pedido perdón tantas veces, he recaído muchas más y ahora, mirando hacia atrás y recordando los pasos de esa súcubo puedo sonreír, pues ya no soy ella, y me encuentro en el camino para no retornar a la comodidad y el desastre de su presencia. Ella amó, por supuesto, ella llegó a desear el hogar tranquilo, los hijos, Victoria, sin embargo, su naturaleza es traicionera, indecisa, y en ocasiones, los fines le generaban un placer indecible, con la sensación de la pérdida, de la humillación, de la crueldad, de un dolor tan profundo que la hacía estremecer de excitación.

Ahora soy yo, y ella, la parte de mí que escribió en este espacio durante años, está muerta, la lloro, la extraño y en las noches de tranquilidad excesiva ruego por su regreso, tal vez un día quiera volver a lanzarme al abismo y ella me reciba en el fondo, como mi querida y vieja amiga. Pero hoy no es el día, hoy escribo el epitafio de mi alter ego, no solo llorando su muerte, sino también celebrando las lecciones, las cicatrices y los beneficios de su ausencia.

Por último, he de decir que al Hombre Brujo le deseo toda la felicidad y toda la satisfacción, para el Hombre Dragón quiero toda la tranquilidad y todo el amor, y para el Hombre Tierra deseo toda la estabilidad y los logros, fueron amados, de diferentes formas y hasta la locura, nada puede hacerme más feliz que convertirme en un tenue fantasma de sus recuerdos, al final fuimos fugaces unos para otros y ahora, es momento de buscar la permanencia.

Y a mi Hombre, me doy entera, sin mi súcubo, sin caos, sin destrucción, sin huidas…

Espérenme de regreso, pues ninguna felicidad es eterna y siempre, en mí y en todos, existe la sed del caos.

sábado, 20 de febrero de 2016

Confesión


Al fin me enfrento a mis demonios, el mayor de ellos llamado amor.

La realidad es que no lo he superado, y llevo años engañándome y engañando a otros al respecto.
El amor sigue intacto, y yo estoy tan rota que no me reconozco.

La serie de decisiones que he tomado tal vez sean equivocadas, pero estoy consciente de que no puedo arrepentirme de ellas.

Sin embargo… Tal vez la única decisión que he tomado ha sido dejarme llevar por la vida y sus circunstancias.

También estoy muy triste, amor mío, muy triste, y a nadie puedo responsabilizar aparte de mi.

Yo he cavado mi tumba, y he enlazado la cuerda a mi cuello. Yo sola me he condenado a esta vida sin tiempo, para no pensar, para no sentir, para no ver en lo que me convierto.

Me convierto en la persona con la que jamás estarías, y en la que jamás estaría con alguien.

Cuando no pienso en ti, encuentro tranquilidad, encuentro satisfacción con lo que soy, y de repente, cuando tu llegas a mi mente, todos los velos caen, y quedo aquí, desnuda, sin mascaras, extrañándote, caminando en la autodestrucción para no sentirme débil y huir hacia ti.

Nada me asusta más que hacerte daño, ni siquiera hacerme daño a mí misma.

Pero soy egoísta, y a veces mis pasos los dicta la soberbia y no el miedo, ni el amor.

¿Lo que construimos se esfumó?

He sido tan despreciable ante mis propios ojos, que ya no soy capaz de examinarme con honestidad, no se cual es el paso ahora.

Me siento satisfecha con mi soledad, pero no me siento satisfecha conmigo.

No quiero profundizar en las cosas que hice, no quiero tener que enfrentarme a la persona despreciable y miserable que era capaz de causar tal sufrimiento. No quiero toparme de nuevo con la villana de mi historia.

Pero, no sé si prefiero esto, la participación al margen, el dejar que el tiempo pase, que el tapiz se teja, metiendo eventualmente mi mano para robar un instante de dicha y de placer.

¿Necesito el amor, o simplemente necesito métodos para alejar tu imagen de mi mente?

Me alivia saber que mañana estaré de nuevo ocupada, estresada, deseosa, y no pensaré en ti, alejaré al máximo a esa gran parte que quiere hablarte, porque ya no puedo confiar en ella.

Pero hoy, que estás tan presente, quiero decirte que temo, que entristezco, que anhelo, que me siento vacía, y que nada ha logrado alcanzarte, ni hacerme olvidarte.


Sin embargo, ya no soy un mar, soy una tormenta traicionera, inmanejable, que espera ser lo suficientemente fuerte para no volver a llevar su destrucción hacia ti.

lunes, 11 de enero de 2016

...



Y después de tanto tiempo, el amor sigue siendo el tema.

Debo demasiado, pues he salido indemne de jaulas que he construido y de situaciones desastrosas que yo misma he orquestrado.

La pregunta no es acerca de qué es lo que quiero, sino de si quiero algo realmente.

Yo puedo desear todo, pero puedo vivir sin nada, puedo no querer nada, y aspirar a ganar medallas de oro.

La vida ha comenzado a pasar, a pasar, frente a mi, y en ocasiones, subo con ella a su aterrador carrusel, ambas gozando con la imagen de nuestras huellas sobre la superficie blanda de las pasiones.
Y en tanto la vida pasa, el mundo empieza a convulsionarse, haciendo temblar la tierra bajo mis pies, y yo tengo que mantenerme. Sin importar que se lleven los terremotos, yo me convulsiono con el universo también, en ocasiones.

Tantas vidas se viven, tantos individuos en la atestada tierra, y nos preocupamos por aquellos problemas triviales que nuestro cerebro elige.

El amor, ese sentimiento al que he consagrado tanto de mi tiempo, sintiéndolo, y más que nada, buscándolo, necesitándolo, anhelándolo, y ahora, dudo de su mera existencia. Tal vez el amor se marcho con esas novelas románticas, con esas heroínas míticas que yo jamás pude ser.
Quizás soy una impostora, tal vez soy la que goza del amor, pero a pesar de sentirlo, jamás deja que la toque, jamás deja que cambie su determinación.

¿El amor ha servido de algo? Solo ha sido mi compañero itinerante de viaje y en esos momentos junto a él mi rumbo no ha cambiado, ni mi velocidad, ni mi voluntad. Veo tantas personas a la vera del camino, las que construyen hogares con el amor eterno, veo otros que cambian sus caminos, con la mirada alegre y emocionada, tomado de la mano con su amor, ambos observando un destino común.
Y yo, yo a veces simplemente converso con él, bailamos un poco, y, lo dejo ir, mientras que veo como sus ojos brillan de codicia al observar el destino que no compartimos.

 Tal vez mi amor está destinado a ser así, fuerte y emocionante, pero itinerante y pasajero. Y no lo refuto, no lo lamento, solo lo contemplo, y en mi más secreto interior, me regocijo con ello, el amor no me amarra, no me domina, no comparte mi destino, y entonces, podré ser siempre yo, sin renunciar al camino jamás hasta llegar hasta donde sea que quiera llegar.


Y este texto, tiene como titulo puntos suspensivos, porque no se merece un nombre, ya que no tengo ninguna idea, en absoluto de lo que vendrá ahora, pero no es una continuación, no es un nuevo comienzo, simplemente, es un Veremos…

domingo, 10 de enero de 2016

Ahógame

Ahógame, que no quiero respirar bajo tu piel, ahógame, que quiero hundirme en tus deseos y tus ansias.

Ahógate en mis profundidades, en mis gemidos, nada en mis fluidos... Quédate en la inmanencia de mis orgasmos.

- 08/04/2015

jueves, 25 de junio de 2015

El hombre que amé. (Fantasma)


Recuerdo al hombre que tanto amé, lo recuerdo tan guapo y tan generoso...  Tan enamorado.


Ahora este hombre ya no existe,  ha sido reemplazado por ojos menos brillantes,  por pensamientos menos arriesgados,  por pasiones mucho mas frías.


Algo ha quebrado al hombre que ame,  algo ha roto su espíritu y su ambición,  algo ha minado su amor.


Aun veo el rostro de mi hombre en el presente, aun veo sus sensuales labios pronunciando los te amo.


Pero ya no lo veo a él,  sus brazos son los mismos pero su calor se siente diferente.


El hombre que amé ha sido reemplazado,  y yo aun así amo a quien esta frente a mi,  hecho pedazos y confundido,  igual le quiero, pues mi gran amor aun habita en su interior,  y, aunque menguado,  su fuego todavía alcanza mi alma.


Quiero reparar a mi hombre roto,  para que sea de nuevo el pájaro incontrolable,  quiero pegarlo beso a beso, poder recoger sus pedazos sin ningún afán.


Pero temo,  mas que nada,  que realmente no este roto, que mi imaginación se niegue a creer en el cambio y en la aparente madurez, temo que mi hombre amado se convierta en un mero espejismo, que solo quiera tomar mi mano y no mi corazón.


Deseo que se vea un día como lo veo yo,  tan glorioso,  tan fuerte y tan confiable,  tal vez así,  el tenga por fin al hombre que quiere de vuelta.

martes, 23 de junio de 2015

Soledad (Cautiverio)

La tierra tembló,  su corazón se encogió y ella camino lentamente hacia el camino que no quería transitar.

Pensaba en su camino solitario,  en la tierra árida y en el calor asfixiante.

Pensaba en si misma,  en el hombre que amaba,  el que había quedado encerrado en la torre de la cual se alejaba.

Podía escuchar su voz en el viento,  podía sentir sus caricias en el roce de su vestido y podía sentir su súplica en lo hondo de la conciencia.

Dejarlo ahí significaba la muerte,  y retornar significaba el fracaso.  Era fuerte y dura,  pero no había nadie alrededor y se permitió llorar.

Lloraba por su amado,  por el cautiverio y por la traición. Lloraba por tener que romper su propio corazón al marcharse del lugar que amaba.

El nuevo camino traería cosas diferentes,  y poco a poco,  su naturaleza fugaz e inestable haría que se olvidara de ese hombre encadenado, y del amor que ya estaba comenzando a dudar haber sentido alguna vez.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Fugacidad

Quiérame, joven, pero no me quiera todo el tiempo, quiérame durante las noches que pasamos juntos, quiérame cuando hablamos, cuando piense en mi... Quiérame cuando nuestros cuerpos estén fundidos, cuando nos miremos a los ojos y lo discutamos todo.

Pero no me quiera para siempre, que los siempre se me agotaron, las esperanzas se me fueron y las fuerzas me abandonaron.

Déjeme respirarlo en mitad de la noche, déjeme aferrarme a su cuerpo como si su cercanía fuera el único medio para obtener descanso.

Refúgieme, que estoy cansada y necesito calor, consuéleme, que yo estaré para usted tantas veces como quiera... Penétreme, que me gusta sentir algo nuestro durante un instante, sabiendo que nunca seremos del otro, que siempre seremos singulares que fingen ser plurales en la fugacidad.

Susúrreme su amor en las noches, despiérteme en las mañanas con su frialdad, déjeme irme sin decir nada, sin pedir nada, con la satisfacción reflejada en el rostro.

Arriesguémonos, querámonos, durante el tenue instante del orgasmo y el placer.

Tómeme toda, y no me desperdicie, que mi amor es de instante y ya no tengo un siempre para ofrecer.

jueves, 27 de noviembre de 2014

A: C

Deseo tener una excusa, un pretexto, para acercarme a ti sin hacer ruido, para que mi presencia te acaricie inadvertidamente, para darte algo de mí y después desaparecer, en la neblina de nuestros silencios.

Deseo acercarme, caminar hacia ti, sin que sepas quien soy, sin que sepas que es lo que quiero, sin hambre ni prisa, deseo llegar a ti, mostrarte mi camino, guiarte y seguir tu ritmo.

Deseo sentarme a tu lado, apenas perceptible el tiempo que pasemos observando los rostros que pasan, preguntándonos que es lo que está escrito en ellos, sorprendiéndonos por las hojas que caen, por su debilidad, por su hermosura, por su intrusión en un escenario perfecto.

Deseo que devores mis palabras, deseo que sientas como te acaricio, como te arrullo con ellas. Deseo que sepas que son para ti, son palabras que te pertenecen, que tú elaboraste en mi mente y que simplemente son reproducidas por mis manos.


Deseo que atesores las palabras, los sentimientos y las entregas. Esas que te doy, a pesar de que son tuyas, por el simple placer que me da hacerlo, porque te he elegido a ti como su destinatario, sin ninguna esperanza, ninguna necesidad, ninguna exigencia, de que seas, a la vez, emisor.

viernes, 17 de octubre de 2014

Ellos

Ellos eran complicados. Él la atraía y la repelía con la fuerza que exudaba, la misma que uso para conquistarla inadvertidamente. Ella lo deseaba, con fiereza y con ternura, deseaba envolverlo en su carne y hacer que se quedara junto a ella para siempre.

Ella decidió quererlo, sin ninguna condición, por la satisfacción que le daba refugiarse en la magia que él inspiraba en su interior. El decidió recibir su cariño, disfrutarlo y recordarlo.

Pero había algo que ella había olvidado, y era la exigencia y la impaciencia que hacia parte de su personalidad, al mismo tiempo que él olvidó la importancia de los sentimientos bonitos, y la estabilidad ofrecida.

Lo recordaron.

Ellos se quieren, pero se quieren en mundos distintos… Ella quiere en el mundo en el que los fuegos arden con intensidad, tanto que pueden incinerarlo todo a su paso, si se les proporciona leña para ello; él quiere en un mundo muy diferente, un mundo en el que la estabilidad lo es todo, en el que esperar es una opción aceptable, y no desesperante, en el que el tiempo no es nada y el arder del fuego puede ser controlado.


Él quiere estar seguro, ella desea ser querida, deberían estar juntos… Es una lástima que no se encontraran en el mismo mundo.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Te extraño

Llena de indignación, Te Extraño.

No se porque, eres solo un fantasma, una sombra... Me pregunto si extraño lo que fuiste a mi lado, o lo que ahora aparentas ser.

Deseos insatisfechos, tu...

Nunca mas se cumplirá, aun cuando te tuve entre mis manos tantas veces.

Estoy llena de preguntas.

¿Me extrañaras?

Es terrible lo que siento, lo que quiero... Tan terrible que no puedo escribirlo.

Es terrible extrañarte.

Es terrible anhelarte, querer desprenderte de todo para tenerte a mi lado.

Solo, una vez mas,